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Tuesday, 10 April 2012

Sobre el amor

"La semejanza engendra amor. La semejanza es una cierta cualidad, que es la misma en muchos. Así, si yo soy semejante a ti, tú necesariamente eres semejante a mí. Por tanto, esta semejanza que me empuja a amarte, también te fuerza a amarme. Además, el amante se arranca de sí y se da al amado. Entonces el amado lo cuida como cosa suya. Pues a cualquiera le son muy queridas sus cosas. Añádase que el que ama esculpe la figura del amado en su espíritu. Y así el espíritu del amante se convierte en un espejo en el que brilla la imagen del amado. Al reconocerse el amado en el amante, es empujado a amarle. Los astrólogos piensan que la reciprocidad del amor es preferente entre aquéllos en cuyo nacimiento hubo una oposición de los astros, esto es, del sol y de la luna. A saber, si al nacer yo, el sol estuviera en Aries, la luna en Libra, y al nacer tú, el sol en Libra y la luna en Aries. O entre aquéllos que tienen el ascendente en el mismo planeta y el mismo signo. O si planetas favorables miran hacia el ángulo oriental. O Venus situada en la misma casa del nacimiento y en el mismo grado. Los platónicos añaden aquéllos cuya vida está gobernada por el mismo o parecido demonio. Los físicos y los moralistas afirman que la causa de afectos semejantes es la similitud de carácter, de alimentación, de educación, costumbres y opinión. Y finalmente, allí donde muchas causas concurren es donde se encuentra una reciprocidad más vehemente. Allí donde coinciden todas, resurge un amor como el de Pitias y Damón, y el de Pílades y Orestes."

Tuesday, 3 April 2012

Sonatina

La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa, acaso, en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay! la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte,
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste, la princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe,
(la princesa está pálida, la princesa está triste),
más brillante que el alba, más hermoso que abril!

"¡Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-,
en caballo, con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con un beso de amor!"

Sunday, 1 April 2012

Hablo de tu soledad

Hablo de tu infinita soledad
dijo el fulano
quisiera entrar al saco de tu memoria
apoderarme de ella
desmantelarla desmentirla
despojarla de su último reducto.
Tu soledad me abruma/ me alucina
dijo el fulano con dulzura
quisiera que en las noches me añorara
que me echara de menos
me recibiera a solas.
Pero sucede que/
dijo calmosamente la mengana/
si tu bendita soledad
se funde con la mía
ya no sabré si soy en vos
o vos terminás siéndome.
¿Cuál de los dos será
después de todo
mi soledad legítima?.
Mirándose a los ojos
como si perdonaran
perdonarse
adiós
dijo el fulano;
y la mengana
adiós.

Saturday, 31 March 2012

Sobre el amor

"...Pero cuando el amado corresponde en el amor, el amante vive al menos en él. Y aquí se produce ciertamente un hecho admirable. De este modo los hombres se cambian entre sí y ambos se dan para recibir al otro. De qué modo se dan, lo veo, pues se olvidan de sí mismos. Pero sobre cómo reciben al otro, no lo comprendo, pues el que no se posee a sí mismo, mucho menos poseerá a otro. Pero si ciertamente tanto el uno como el otro se poseen a sí mismos, también poseerán al otro. El uno se posee, pero en el otro. Aquél se posee, pero en éste. Sin duda cuando te amo, al amarte me reencuentro en ti que piensas en mí, y me recupero en ti que conservas lo que había perdido por mi propia negligencia. Y lo mismo haces tú en mí. Y esto también parece admirable. Pues si yo, después de que me perdí a mí mismo, por ti me rescato, gracias a ti me poseo; y si por ti me poseo, te tengo antes y más a ti que a mí mismo, y estoy más cerca de ti que de mí, puesto que yo no me adhiero a mí mismo, sino por ti como intermediario. Y en esto la fuerza de Cupido difiere de la violencia de Marte. Pues ciertamente el amor y el poder son diferentes. Un emperador posee por sí mismo a otros. Y el amante se apodera de sí mismo por otro, y cada uno de los amantes se aleja de sí mismo y se acerca al otro, y muertos en sí, resucitan en el otro. En el amor recíproco hay una sola muerte y dos resurrecciones. Pues quien ama muere en sí una vez, cuando se abandona. Pero al instante revive en el amado, cuando el amado lo acoge con ardiente pensamiento. Y también revive cuando se reconoce por fin en el amado, y no duda ya de que es amado. ¡Oh, feliz muerte a la que siguen dos vidas! ¡Oh, admirable intercambio, en el que cada uno se confía al otro, tiene al otro y no deja de tenerse a sí mismo! ¡Oh, ganancia inestimable, cuando dos se convierten de tal modo en uno que cada uno de los dos por uno solo se hace dos y, como engendrado, aquél que tenía una vida, a través de la muerte, tiene ahora dos! Pues el que ha muerto una vez, dos resucita, por una vida ha adquirido dos, y por uno se han conseguido dos."

Tuesday, 27 March 2012

Estoy pensando sobre el absurdo.
Abre mi mamá la puerta de mi cuarto.
"Queda prohibido levantarse sin ilusiones" me dice con entusiasmo.
"Sí, ya..." le digo con desdén.
Sonríe.
Me avienta un beso y se va.
Conclusión: Pienso demasiado alto.

Otra forma de silencio.

Cuando el lenguaje no alivia ni consuela.
Cuando un desequilibrio interno nos asalta y no encontramos su objeto.
Cuando se hace imposible cualquier racionalización.
Cuando se velan las palabras pero permanece la aflicción; sellada, hermética.
Cuando este hermetismo sólo hace más insoportable y pesado el instante.
Cuando acostumbrados a reducir todo a conceptos, desesperamos de no poder traducir 'algo' al lenguaje.
Cuando sin palabra, sólo queda el gemido.
Sin explicación. Sólo hay nada, eco, vacío...
Entonces, la fuga...
Y emerge el llanto; esa manifestación de lo inexpresable, esa otra forma del silencio.

Monday, 26 March 2012

Entre sombras

¿Por qué esta desgarradora prueba, este salto a ciegas, este caminar en la niebla? ¿Qué nos espera? ¿Qué es este perverso juego de la vida? ¿Por qué somos esto? Hombres terrenos aspirando una eternidad que no conocemos, que nunca hemos experimentado ¿será? Deseamos algo más que la vida que conocemos al mismo tiempo que nos apegamos al mundo de tal manera que sentimos -o 'sabemos'- que una vez fallecidos, lo perdemos todo. Pero ¿quién lo sabe realmente? Me pierdo en estas tinieblas. ¿Qué sentido tiene la vida? "No lo busques de manera abstracta, búscalo de manera individual, el sentido de la vida difiere de ti y de mi". No me conformo. No es suficiente y creo que, para muchos, tampoco lo es. Así, los que buscan trascender históricamente, la fama, etc., todos deseando la eternidad, porque la vida así, de ordinaria como la conocemos, nos espanta, nos horroriza y nos in-conforma ¿Egocentrismo? ¿Una tendencia innata? Nos empeñamos tanto en llenar 'el vacío' que parece que los hombres estamos hechos así, incompletos, y es menester terminar el trabajo ¿será?...
El día de ayer sufría en las largas horas de la noche y mis lágrimas humedecían mis mejillas, aunque por otra cuestión: el sentimiento de desamparo, soledad y amor insatisfecho, mi eterno instante entre las sombras "blah, blah, blah".  El día de hoy, aunque húmedo igual, es diferente, pues hoy se me anticipa la muerte, me sobrecoge y me cuestiona -esta terrible inquisidora-, y yo, yo no puedo más que responderle en llanto.

Friday, 23 March 2012

Presencia y mirada

Tu mirada ¡Ah tu mirada! Espléndido poder que posee. Ojo a ojo desgarras mis máscaras desnudando mi ser. Tu presencia revestida en un halo de misterio me provoca nerviosismo. Me ruborizo sin hablarte, a veces incluso sin mirarte. Basta que compartas la misma habitación para sentir cómo se acelera el ritmo del corazón, cómo se me agolpa la sangre en la cara y en el pecho, las manos húmedas, la voz trepidante, la respiración agitada; y devengo así, desprovista de control ¿Quién eres tu para engendrar semejantes sentimientos en mi ya atormentado espíritu? ¿Pero qué es esto? Esto, estas cosas, se viven en la pubertad, cuando el camino del amor es todo nuevo, cuando la ingenuidad y el entusiasmo nos embelesen y la falta de experiencia retiene celosa el arte del disimulo. Pero yo he dejado atrás esa etapa, he recorrido caminos amorosos y me he entregado a la seducción, a la mentira, al arte del engaño. 'Maestra del disfraz' hoy mi cuerpo me delata, maldito acusador que traduce la dicha del simple saberte, del simple mirarte, en una sonrisa que escapa al disimulo. Y tu presencia, que insiste fielmente acompañarme, me ha convertido en una chiquilla romántica, en un manojo de nervios... Impotente para ocultarme comparezco ante ti desnuda, expuesta ¡El Pánico, el horror, la angustia! El ansia de esconderme, el anhelo de acallar al delator... Presa del afán de encontrarme en ti, busco, interpreto y retaco de sentidos múltiples y equívocos tus palabras y tus silencios...  
Cuando la soledad ya no es suficiente... El saberme un ser que necesita la correspondencia, que necesita de ese otro -pues cualquier otro es exiguo- y nada más, un ser que no se basta ya a sí mismo... Y yo, yo no puedo más que despreciar esta situación ¡La detesto! ¡La aborrezco!

Eros, Eros.

Lo irracional desempeña un papel capital en el nacimiento del amor, al igual que la impresión de fundirse, de disolverse, en la sensación del amor. El amor es una forma de comunión y de intimidad: nada podría expresarlo mejor que el fenómeno subjetivo de la disolución, del derrumbamiento de todas las barreras de la individualización. ¿Acaso  el amor no es a la vez, paradójicamente, lo universal y lo singular por excelencia? La verdadera comunión sólo puede realizarse a través de lo individual. Amo a un ser, pero como éste es el símbolo del todo, participo de la esencia del todo de manera ingenua e inconsciente. Esta participación universal supone la especificación del objeto, pues no puede existir un acceso a lo total sin el acceso absoluto a un ser individual. La vaguedad y la exaltación del amor surgen de un presentimiento, de la presencia irracional en el alma del amor en general, que alcanza entonces su paroxismo. El amor verdadero es una cumbre que la sexualidad no menoscaba. ¿Acaso la sexualidad no alcanza también cimas? ¿No permite paroxismos únicos? Sin embargo, ese curioso fenómeno que es el amor  expulsa la sexualidad del centro de la conciencia, a pesar de que no se pueda concebir un amor sin sexualidad. El ser amado crece entonces en nosotros, purificado y obsesionante, aureolado de trascendencia y de intimidad, las cuales convierten la sexualidad en algo marginal, si no de hecho al menos subjetivamente. Entre los sexos no hay amor espiritual, sino una transfiguración  carnal en la que la persona amada se identifica con nosotros hasta producirnos la ilusión de la espiritualidad. Entonces únicamente surge la sensación de disolución, en la que la carne tiembla con un estremecimiento total y deja de ser resistencia y obstáculo para abstraerse gracias a un fuego interior, para fundirse y perderse.